lunes, 30 de mayo de 2011

Hacia una optimización de espacios en el aeropuerto de Santiago

Por Ricardo J. Delpiano
La ampliación del terminal del aeropuerto de Santiago no comenzará hasta pasado el 2013. Ante el aumento del número de viajeros, el cual se incrementa cada vez gracias al mayor acceso que la población está teniendo al avión, el Ministerio de Obras Públicas y el actual concesionario enfocarán sus esfuerzos para seguir modificando las instalaciones actuales de manera de aprovechar mejor los espacios y permitir acomodar a más pasajeros.
El objetivo fijado por el Ministerio de Obras Públicas es que hacia ese año, el aeropuerto Arturo Merino Benítez pueda manejar 14 millones de pasajeros con el actual edificio que en su diseño actual está preparado para atender alrededor de 9 millones. Es más que una realidad que el terminal de pasajeros se quedó chico ante el explosivo aumento de viajeros y dado que los contratos de concesión deben ser respetados, es difícil asegurar una ampliación del edificio de manera inmediata, sin entrar en una negociación con la empresa que tiene adjudicada la concesión del terminal.
El aeropuerto de Santiago optimizará los espacios del actual edificio terminal mientras se espera la nueva concesión y la ampliación de las instalaciones. Foto: Alejandro Ruiz
Para evitar un colapso cercano que nos recuerde la situación de fines de los años 80 y principios de los 90s, el Ministerio de Obras Públicas anunció dos fases de trabajo mediante las cuales se busca mejorar el actual terminal. La primera es que la que comenzará el próximo año hasta el 2013, la cual estará orientada a reorganizar los espacios subutilizados, de manera de incorporar más metros cuadrados al uso frecuente de manera de ampliar espacios y reducir los puntos de congestión. La medida viene en parte a continuar el trabajo ya realizado por el concesionario a través de las medidas de mitigación que se anunciaron hace ya algunos años y que han permitido por ejemplo ampliar el nivel tres (check-in), así como también la reorganización de las zonas de migración y las vías de circulación dentro de las salas de embarque.
Según lo que se anunció, en el nivel tres (salidas) se reorganizarán los mostradores de check-in, cintas de manejo de equipaje, mientras que en el primer nivel (llegadas) se mejorarán las cintas de equipaje de manera de poder utilizar dos cintas de manera simultánea y se reubicarán las máquinas de revisión de equipaje, que hoy llegan a seis, para acomodar un número similar adicional. En migraciones se ampliarán el número de casetas, las cuales pasarán de 24 a 40 en salidas y de 32 a 35 en llegadas.
Las obras buscarán agilizar los flujos de personas y reducir los tiempos que éstas permanecen en cada una de los puntos que se vuelven críticos dentro de un aeropuerto.
El área de maniobras y estacionamientos de aviones está también en crisis. Comparando con años anteriores, hoy hay menos aerolíneas que operan en Santiago, pero los actuales operadores han incrementado significativamente el número de vuelos que realizan, tendencia marcada principalmente por el crecimiento de LAN Airlines, como principal operador, aunque también se destacan aerolíneas como TAM, Air Canada, Pluna y COPA Airlines, por sólo mencionar algunas. Al aumento de frecuencias, también existen casos que las aerolíneas están utilizando aviones más grandes como el Airbus A330 (Avianca), Boeing 777-300ER (Air France, TAM, Air Canada, en verano), que pueden transportar hasta 380 pasajeros.
Como sucede en muchas terminales, la mayoría de los vuelos confluyen a las mismas horas que en el caso de Santiago son tres: temprano de mañana cuando llegan los vuelos de Norteamérica y coinciden con las salidas nacionales y vuelos a Latinoamérica; al mediodía con la salida de vuelos a Europa y América; y en la tarde cuando arriban vuelos domésticos y desde Sudamérica, mientras se producen las salidas a América del Norte, Europa y Oceanía. Esto produce una saturación de los puentes de embarque que obliga a que muchos vuelos tengan que esperar en plataforma mientras se desocupa algunos, lo que genera gastos para las aerolíneas, como por ejemplo el mayor consumo de combustible durante la espera, sin considerar las demoras que se producen en el turn around de los aviones, lo que puede generar una cadena de retrasos.
Para hacer frente a este problema se pretende también incrementar el número de posiciones remotas en el aeropuerto, de la misma forma como se ha realizado en el terminal doméstico. En el último tiempo el aeropuerto de Santiago ha incrementado el número de buses para atender a los vuelos que son destinados a posiciones remotas y es probable que ante el anuncio de un aumento de embarques remotos el número de unidades pueda aumentar durante los próximos meses. Queda pendiente, establecer si el aumento de posiciones remotas significará una ampliación de la plataforma actual o el rediseño de las posiciones, tal como ocurrió con las últimas modificaciones con las posiciones 8 y 9 en el sector internacional y 30 en adelante en el sector doméstico.
Los plazos que se barajan contemplan que el aeropuerto de Santiago no vería un terminal nuevo hasta no antes del 2017, cuando concluyan las nuevas obras que se ejecutarán con la nueva concesión del aeropuerto, por lo que usuarios y aerolíneas deberán continuar utilizando las actuales infraestructuras. Las nuevas obras anunciadas constituyen medidas mitigación que buscan ofrecer una solución a un problema heredado de años anteriores tras el fuerte incremento del volumen de pasajeros y operaciones en el principal aeropuerto del país. En 2008, el actual concesionario presentó un proyecto de ampliación del edificio que incluía la construcción de una nueva ala en el sector oriente donde se encuentran el actual edificio de aduanas, el cual fue desechado por el gobierno anterior en favor de la ejecución de un plan maestro para Arturo Merino Benítez.

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