viernes, 12 de julio de 2013

Egyptair apunta al tráfico internacional para sortear la crisis política de su país

Por Ricardo J. Delpiano

A dos años de la Primavera Árabe y del derrocamiento de Hosni Mubarak, Egyptair vuelve enfrentar un complejo escenario. Justo en momentos en que la aerolínea y el país comenzaban a beneficiarse de una recuperación del tráfico y del turismo, Egipto nuevamente se ve sacudido por una crisis política que obligará a su principal aerolínea a redoblar sus esfuerzos para salir de una crisis que le fue impuesta.
Egyptair enfrenta un importante desafío de consolidar su red internacional en medio de un dificil clima político. Foto: Flickr/Aero Icarus

En 2011, las imágenes de violencia cerca de Tahrir y la inestabilidad política durante los meses siguientes, alejaron a los viajeros del país del Nilo con un fuerte impacto en las finanzas y operaciones de Egyptair.

Según Flightglobal, el factor de ocupación promedio de los vuelos cayó hasta el 30% y las finanzas de la aerolínea lo hicieron en 80%. La mayor compañía egipcia se vio obligada a paralizar gran parte de su flota –especialmente los aviones de fuselaje ancho- y a buscar fórmulas alternativas que le permitieran sortear en la medida de lo posible la crisis.

En cuando a flota, por ejemplo la compañía decidió paralizar todos sus Airbus A340-200 y la mayoría de sus Boeing 777-200ER, dejando en servicio para aquellas rutas claves o de alta densidad sus A330-200/-300 y B777-300ER. Aprovechando la ubicación de la mayoría de sus rutas dentro de un radio de las cinco a seis horas de vuelo, Egyptair concentró sus operaciones utilizando su flota de la familia A320 (A320 y A321) y B737-800, aviones que le permitían operar con menores costos e incrementar lo más posible los factores de ocupación.

La flota regional de Egyptair Express -conformada por 12 Embraer ERj170LR-, también tuvo un aporte importante en periodo post Mubarak, dinamizando el tráfico doméstico y atendiendo algunas rutas internacionales de menor densidad. Sus resultados han incentivado al holding que integra todas las empresas del grupo, a convertir a la filial regional en un catalizador de tráfico, estudiando para este propósito la adquisición de aviones de mayor capacidad para bajar las tarifas y sumar más pasajeros.
 Los B737-800 han permitido a Egyptair atender la mayoría de sus rutas ajustando la capacidad al entorno actual. Foto: Egyptair

La aerolínea también concentró su atención en el tráfico étnico y en el movimiento de trabajadores dentro del Medio Oriente, especialmente entre Egipto y el Reino de Arabia Saudita, con la creación de un puente aéreo. El intenso movimiento llevó a la empresa a utilizar los aviones de fuselaje ancho que habían sido detenidos, aunque sólo en forma parcial y privilegiando el uso de los B777.

En cuanto a estrategias comerciales, Egyptair ordenó sus operaciones con el fin de privilegiar las conexiones en el aeropuerto del Cairo, aprovechando la posición geográfica de Egipto como puente natural entre Europa, África, Medio y Lejano Oriente. El objetivo convertir al Cairo en un hub que atienda no sólo las necesidades de la propia empresa sino de la red Star Alliance. Para incentivar el tráfico, Egyptair ha disminuido sus tarifas especialmente para aquellos viajeros que viajen en conexión. Con este fin también ha mejorado significativamente su servicio a los pasajeros y clientes.

En los dos últimos años, la red internacional de Egyptair se ha más que duplicado. África y Medio Oriente han sido los principales mercados, aprovechando el auge de mercados emergentes y del tráfico étnico, los cuales le han permitido alejarse de la crisis europea y la baja del turismo. Por ejemplo, CAPA señala que la capacidad ofrecida en rutas africanas creció de 26.000 a 42.000 asientos-kilómetros.

La creación del hub del Cairo ha tenido efectos positivos. Si bien los resultados son lentos se destacan como favorables considerando el entorno político, social y económico del país. El tráfico de conexión a través del aeropuerto de la capital egipcia pasó del 3% al 17%.
Para atraer al pasajero, Egyptair ha mejorado en varios aspectos como los interiores de sus aviones y servicio a bordo. Foto: Egyptair

Egyptair planea durante este semestre y en el corto plazo, seguir creciendo en rutas internacionales y en la conformación de su hub en El Cairo. En lo que resta del año, la compañía abrirá nuevas rutas como Abidjan, Mogadishu, Dijbouti y N’Djamena. También crecerá en Medio Oriente, especialmente en Arabia Saudita e Iraq, aprovechando el tráfico de pasajeros del tipo V.F.R. y en algunos casos el tráfico religioso.

Pero la aerolínea sabe que el éxito de su hub depende de su capacidad para crear redes de tráfico. En ese sentido, los objetivos de la compañía se enfocan también en el lanzamiento de rutas de larga distancia como Jakarta, Hong Kong y Toronto (recién inaugurado), llegando incluso también a Sudamérica con Sao Paulo como posible destino.

En el caso de Sudamérica, Egyptair considera el crecimiento de las relaciones comerciales de Brasil con los países de África y del Medio Oriente, además de Asia. De confirmarse su arribo a la región, sería una de las últimas aerolíneas en sumarse al puente aéreo africano entre Sudamérica y Asia.

De acuerdo a las estimaciones antes del derrocamiento del Gobierno de Mursi, Egyptair proyectaba volver al punto de equilibrio a fines de este año o durante los primeros meses del próximo para finalizar en 2014 con números azules. Parte de este pronóstico estaba sustentado en la recuperación del flujo de viajeros desde/hacia Egipto, el cual seguramente deberá ser corregido en función de cómo evolucione la actual crisis política del país.

Si las Fuerzas Armadas Egipcias consiguen alcanzar una transición o reinstauran la seguridad del país en el corto plazo, es posible que esta nueva crisis no tenga un gran impacto en los flujos de viajeros y en las operaciones de Egyptair. Por el contrario, si la crisis e inseguridad se prolonga en el tiempo, la aerolínea estará obligada a redoblar sus esfuerzos y dependencia del tráfico de conexión y en las otras divisiones que administra como mantenimiento aeronáutico y el centro de capacitación/entrenamiento de tripulaciones que posee.

Durante estos días, Egyptair no ha suspendido sus operaciones ni ha disminuido sus frecuencias, a excepción de la ruta Cairo – Tokio Narita que se dio de baja por tres meses debido a la caída de tráfico. Un aspecto que se puede considerar positivo en comparación a lo ocurrido en 2011, aunque todo está sujeto a la evolución política del país.
 
El Terminal 3 del aeropuerto del Cairo es la base de operaciones y hub de Egyptair. Foto: Flickr/Travel Aficionado

Actualmente, Egyptair opera una importante red doméstica e internacional, con operaciones en África, Europa, Medio Oriente, Norteamérica, Subcontinente Indio, Sudeste Asiático, China y Japón. Su flota está conformada por 13 A320, cuatro A321, siete A330-200, cuatro A330-300, 20 Boeing 777-800, tres B777-200ER, seis B777-300ER, 12 ERj 170LR (Egyptair Express) y tres A300-600F de Egyptair Cargo. La compañía planea seguir ajustando su flota con el retiro de los A340-200 y B777-200ER.

Además de las aerolíneas, Egyptair Group administra también las divisiones de Mantenimiento e Ingeniería, Catering, Servicios de handling, Servicios complementarios, Servicios médicos, Turismo y Duty Free, un moderno Centro de Capacitación y Entrenamiento del personal aeronáutico. Todos están disponibles para compañías egipcias o extranjeras.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Qué pasó con la aerolínea carguera con dos CRJ y Convair 580 que empezaba a volar en Chile, a mediados de junio de 2013? Gracias.