jueves, 22 de agosto de 2013

LAN realiza el primer vuelo con biocombustible en Colombia y refuerza su compromiso por una aviación sostenible

Por Ricardo J. Delpiano

Reforzando su compromiso con generar una operación verde y sostenible, LAN realizó el primer vuelo con biocombustible de segunda generación en Colombia. La operación es la primera que se lleva a cabo en ese país y representa un hito en la historia de la aviación colombiana.

El vuelo se realizó con un Airbus A320 (registrado como CC-BAT) encargado de cubrir el servicio LA3490 en la ruta Bogotá – Cali y retorno. El vuelo despegó desde el aeropuerto El Dorado de Bogotá a las 10:00 horas con 174 pasajeros a bordo, entre los cuales se encontraban ejecutivos de LAN –encabezados por Hernán Pasman, director ejecutivo de LAN Colombia- y Terpel. A su arribo a la ciudad de Cali, fueron recibidos por autoridades locales y prensa invitada.
 Ejecutivos de LAN y Terpel junto al A320 (CC-BAT) encargado de realizar el primer vuelo con biocombustible en Colombia. Foto: LATAM Airlines Group

La operación repitió la experiencia exitosa realizada por la compañía un año atrás, cuando el 07 de marzo de 2012, LAN realizó un vuelo similar en el cono sur americano entre Santiago y Concepción. El biocombustible utilizado provino de la planta camelina, que cumple con los estándares y requerimientos técnicos para su utilización en la operación comercial de una aeronave.

“Este hito representa nuestra segunda iniciativa en esta materia. Como LAN apuntamos al desarrollo de biocombustibles sostenibles para la aviación comercial que tengan un alto potencial de producción en Sudamérica y esto constituye sin duda otra señal clave hacia el futuro de la industria”, destacó Ignacio Cueto, CEO de LAN Airlines con motivo de este acontecimiento.

El máximo responsable de LAN, precisó además la importancia que juegan las fuentes de energía renovables para la aviación mundial. Según Cueto, estas fuentes de energía “marcarán, cada vez más, la toma de decisiones del sector y nuestra compañía".

El primer vuelo con biocombustibles de Colombia contó con el importante apoyo de Terpel. En ese sentido, su presidente Sylvia Escovar, indicó que la realización del vuelo constituye “una apuesta importante que no solo aportaría al desarrollo de la industria aeronáutica del país y la región, sino que además tendría un impacto positivo para dinamizar la industria agrícola y un importante avance para la apuesta exportadora de Colombia”.

La contribución de LAN y Terpel fue también valorada por el Ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, Juan Gabriel Uribe. Según indica Aviacol, este tipo de proyectos “apuntan a que en un futuro nuestra nación mantenga una posición privilegiada en materia de productos naturales, su utilización y conservación”.

LAN escogió a Cali como destino para este vuelo, ya que la ciudad es estratégica para consolidar las operaciones de la compañía en Colombia. Al mismo tiempo, el Valle del Cauca es pionero en Colombia en la producción de biocombustibles. La compañía precisó que “es un Departamento emblemático para iniciar este tipo de proyectos en el país”.

Colombia posee una posición privilegiada para producir biocombustibles, debido a su clima, disponibilidad para las áreas de cultivo y ubicación geográfica. Adicionalmente, el país posee un marco normativo adecuado que estimula la producción y comercialización de los biocombustibles.

La realización del segundo vuelo con biocombustibles de segunda generación por parte de LAN, se une a un sinnúmero de acciones que la compañía realiza en materia medioambiental en los distintos países donde opera. Estas acciones se manifiestas en la operación diaria de aeronaves de última generación como en acciones al interior de cada oficina de la compañía, la promoción de una cultura sustentable y en actividades con la comunidad. En ese sentido, no es casualidad que en 2012 por ejemplo, LAN haya destacado por su nutrida agenda de sostenibilidad con una participación activa en 16 iniciativas, incluyendo la firma de importantes convenios en la material a nivel internacional.

Importancia de biocombustibles en la aviación

A diferencia del combustible Jet A1 derivado del petróleo, los biocombustibles de segunda generación poseen fuentes  que son prácticamente inagotables, pudiéndose plantar o hasta cocinar. Las fuentes más importantes derivan de plantas como algas, jatropha y camelina, además de desechos orgánicos.

Este tipo de combustibles son considerados como neutros en emisiones, ya que no se emite CO2 adicional a la atmósfera durante la operación y además, la planta absorbe el CO2, equilibrando el ciclo. En términos prácticos esto permite generar un equilibrio constante con una gran cantidad de consumo y una disminución sustancial de las emisiones contaminantes.

Por biocombustibles de segunda generación se refiere a todos aquellos que no compiten con las plantaciones alimenticias, incluyendo el terreno apto para estos fines. En su producción, las fuentes de energía pueden alimentarse de las aguas servidas e incluso saladas, por lo que las plantaciones pueden ser consideradas además como un filtro natural de las aguas.

En la actualidad las aerolíneas consumen alrededor de 250.000.000.000 litros por año de Jet A1, un combustible fósil derivado de la refinería del kerosene. Su combustión genera una cantidad de contaminantes como CO2 y NOx. Adicionalmente, su precio es altamente volátil tal como ha quedado demostrado con los distintos acontecimientos en el sistema internacional y que han repercutido en la aviación.

Para reducir el impacto que generan en  el medio ambiente los combustibles fósiles, aerolíneas, fabricantes, aeropuertos, autoridades aéreas, organizaciones internacionales y proveedores de la industria, han realizado una serie de emprendimientos por avanzar hacia un concepto verde del transporte aéreo. Un ejemplo de esto, lo constituye el hecho que la aviación comercial sea el único sector con un compromiso explícito en los temas medioambientales que incluye entre otras cosas, un cronograma para un crecimiento neutro hacia 2020 y una reducción del 50% de las emisiones hacia 2050 en base a niveles de 2005.

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