martes, 4 de febrero de 2014

Así se vivió el vuelo inaugural de KLM a Chile

Por Ricardo J. Delpiano

Corte de cinta en Ezeiza. Foto: Ricardo J. Delpiano
Luego de 14 años de ausencia en el mercado aéreo chileno, el lunes 3 de febrero la holandesa KLM reanudó sus operaciones en Chile. Su llegada marca viene a complementar el trabajo que Air France realiza y amplía las alternativas de viaje en Europa como en el resto del mundo.

El arribo de la aerolínea del Reino de los Países Bajos, era altamente esperado por los pasajeros, especialmente en Chile, ya que la imagen viva de los “Jumbos azules" en el aeropuerto de Santiago y de la excelencia en el servicio que caracteriza a la firma, todavía estaba presente en la población.

KLM era considerada un símbolo de la aviación chilena, especialmente de los años ’90 cuando era posible ver en el aeropuerto de Santiago los aviones de varias compañías europeas en forma simultánea. Una imagen que se perdió como consecuencia de las crisis internacionales que afectaron a la industria de la aviación, los cambios en la economía mundial y la reorganización del panorama aerocomercial a nivel global.

Desde que fue anunciada la ruta, el equipo de Air France-KLM supo revivir esos sentimientos. El uso de las redes sociales, una “actividad esencial para las aerolíneas en la actualidad” en palabras del propio Pieter Elbers, Deputy CEO de KLM, fue una herramienta a través del cual la compañía motivó a los viajeros y entusiastas de la aviación, creando desde meses antes, la antesala para la llegada. El éxito quedó demostrado, no sólo en la gente que llegó a recibir el avión sino en los más de 400 pasajeros que llegaron y salieron en el primer vuelo de la compañía a Santiago.

Las festividades comenzaron en el aeropuerto de Ámsterdam Schiphol, base y hub de KLM. Allí la noche del domingo los pasajeros de este histórico vuelo embarcaron en el vuelo KL701 rumbo a Buenos Aires. El avión encargado de cubrir la ruta fue un Boeing 777-300ER registrado como PH-BVI y entregado a la compañía en 2012. A pesar de la fuerte tormenta que azotó Buenos Aires la mañana del lunes, el vuelo llega sin inconvenientes y en horario al aeropuerto de Ezeiza, su primera escala. Allí comienza la verdadera celebración, ya que en la práctica la nueva ruta parte desde ese punto, debido a que KLM opera en la capital argentina desde 2012.

En Ezeiza, las autoridades de Aeropuertos Argentina 2000, sociedad que administra el aeropuerto y otros 32 en Argentina, se encargaron de dar la partida a la nueva ruta con un tradicional corte de cinta en compañía de ejecutivos de Air France-KLM y de la tripulación al mando. Luego se inicia el embarque, marcado por la emoción y la alegría del personal de la compañía, y por cierto la de los propios pasajeros, quienes buscaban por todos los medios ser parte de la fiesta naranja, ya sea por participar directamente, por gusto o simplemente para decir “yo estuve allí”.

Bienvenida a bordo. Foto: Ricardo J. Delpiano
En el avión la tripulación recibe al viajero en tres idiomas, holandés, francés y español. La alegría y calidez que quieren trasmitir se siente desde el primer momento, mezclado con la experiencia de ser parte de la aerolínea más antigua del mundo con operación ininterrumpida y sin cambio de nombre. Pese a las más de 12 horas de vuelo previas, el interior de la aeronave luce en perfecto estado, como si hubiese salido recién del hangar. Cada asiento tiene una almohada y una manta azul, mientras que en el bolsillo delantero Holland Herald (la revista de a bordo) y la tradicional bolsa de mareo y tarjeta de seguridad del avión.

Previo al despegue, el capitán se encarga de notificar a los pasajeros la importancia de este vuelo, para que luego la tripulación colocase el video de seguridad y realizase el chequeo correspondiente, con una dedicación que a veces es difícil de encontrar. Con una copa o vaso champagne para todos los pasajeros, se da la bienvenida a bordo a esta nueva ruta de la compañía, la novena de la red en América Latina.

En vuelo, el viaje transcurre rápidamente. En Economy, los asientos están equipados con pantallas individuales en cada asiento y sistema de entretenimiento interactivo completo por el cual se ofrecen 80 películas, videojuegos, series de TV, audiolibros, cursos de idioma y una selección de 160 CD de música. Además poseen teléfonos individuales con los que pueden enviar mensajes de texto a cualquier teléfono móvil del mundo. Las sillas cuentan con cabeceras ajustables y respaldos ergonométricos que optimizan la comodidad y aseguran un buen descanso, incluso sin reclinar. En Economy Comfort, una separación mayor entre asientos ofrece una mayor comodidad a quienes lo necesitan. Para los pasajeros preferentes o más exigentes, KLM dispone la World Business Class, con asientos cama de 1,90 cm de largo y reclinación de 170 grados, con fusión de masaje. Toma corrientes para computadores personales, un sistema interactivo con video a la carta, 85 películas y 80 horas de programación televisiva, más un catering con tres alternativas de comidas, componen la muestra.
Fotografías: Ricardo J. Delpiano
Si los asientos entregan la comodidad apropiada, la tripulación se encarga de amenizar el viaje. La atención es una mezcla de eficiencia, profesionalismo y una alta simpatía. A pesar de que todo está estrictamente cronometrado, el personal se da tiempo para charlar con los pasajeros, posar con ellos para una foto o simplemente entregar una sonrisa. El catering se sirve sin demora a los 425 pasajeros, comenzando por aquellos que solicitan una comida especial. Un producto abundante, nos lleva a aquellos años en los que era posible viajar entre Chile y Argentina, con un servicio de carácter intercontinental.

Previo al descenso a Santiago, el capitán comunica el próximo cruce de la Cordillera de los Andes y el ingreso a Chile. En ese instante, informa que para recordar este momento, la compañía hará entrega de un pequeño obsequio a cada pasajero. Comienza nuevamente la fiesta, aplausos desde la clase económica y las fotografías hacia los cordones montañosos de Los Andes, marcan el ambiente.

Aterrizaje en Santiago. Foto: Ricardo J. Delpiano
Comienza la aproximación, pasando por las montañas, sobrevolando el valle del Aconcagua y luego la zona central de Chile. A las 11:20 horas, el B777-300ER toca suelo chileno y marca el regreso de KLM. “¡KLM llegó a Chile!” exclama una pasajera, esta vez desde la World Business Class generando un aplauso de todo el avión. En tierra, el Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios de la Dirección General de Aeronáutica Civil de Chile (DGAC), nos da la bienvenida con el tradicional arco de agua. Desde la cabina de mando, los pilotos despliegan las banderas de Chile y Holanda, mientras la aeronave avanza hacia el puerta 10 del aeropuerto de Santiago.

Al bajar, la tripulación despide a todos como si se tratara de un carnaval. “Estamos felices, somos muy alegres en KLM”, dice un tripulante. En la sala de embarque, una decoración azul, globos y un amenizado cóctel dan la bienvenida a los pasajeros que viajaran desde Santiago, mientras un certificado de vuelo por este viaje, es entregado a quienes llegan como a quienes parten.

En una pequeña ceremonia, Pieter Elbers, celebra el reencuentro de KLM con Chile, destacando las bondades del país, para luego realizar un nuevo corte de cinta en compañía de Patrick Alexandre, director ejecutivo Comercial, Ventas y Marketing de Air France-KLM, y de la Señora Embajadora del Reino de los Países Bajos, Marion Kappeyne van de Copello. De esta forma queda completamente inaugurada la nueva ruta.
Fotografías: Ricardo J. Delpiano
Desde ahora, KLM opera tres vuelos semanales en la ruta Ámsterdam – Buenos Aires (EZE) – Santiago, con aviones B777-300ER. La compañía posee altas expectativas en la ruta, gracias al crecimiento de la economía chilena durante los últimos años y confía en que podrá ir aumentando la oferta de vuelos en los próximos meses, sin afectar la operación diaria de su aerolínea hermana Air France. Por ahora, las dos dispondrán en conjunto 10 vuelos semanales en ambos sentidos, con la mayor oferta de viajes entre Chile y Europa, con posibilidad de conectar a Asia, Medio Oriente y África, en forma inmediata a través de la operación dual de los hubs de París Charles De Gaulle y Ámsterdam Schiphol.

4 comentarios:

Joaquin Sierpe dijo...

Que increible como la gente aprecia la llegada de KLM y se nota el cariño a la compañia. No me sorprenderia contar con 4 frecuencias semanales antes de finalizar el 2014.
Sldos

Anónimo dijo...

Que buen reporte del vuelo Ricardo. Viajaste desde Amsterdam o desde Buenos Aires? Qué alegría ver el regreso de una aerolínea europea emblemática a SCL. Yo tomaré el vuelo del viernes a Buenos Aires!

Saludos,

Sergio

Stgocl dijo...

Volvió una grande!!! KLM siempre se recuerda como una aerolínea de clase mundial. Bien por Santiago y los chilenos.

Carlos Valdés dijo...

Felicidades a KLM por su arribo, un gusto volver a tenerlos acá! Espero algún dia viajar con ellos!!

y, buen reporte de vuelo, excelente!!!

Saludos