martes, 5 de septiembre de 2017

Bloqueo de taxistas revive la necesidad de contar con medios alternativos para acceder al aeropuerto de Santiago

Por Ricardo J. Delpiano

SCL Bloqueo taxis septiembre 2017 (Nuevo Pudahuel)
Foto: Nuevo Pudahuel (vía Twitter)
El aeropuerto Arturo Merino Benítez de Santiago fue noticia este lunes 05 de septiembre. Esta vez no fueron las obras de ampliación, el incremento del flujo de pasajeros, una nueva ruta o alguna acción con la comunidad. Un bloqueo generado por un grupo de taxistas que protestaban en las vías de acceso al terminal aéreo generó una congestión buses, automóviles y camiones por kilómetros que afectaron la normalidad del aeropuerto.

Los usuarios fueron quienes más sintieron la medida de fuerza. Además del propio caos vehicular, los pasajeros debieron caminar kilómetros para acceder a sus vuelos, tripulaciones de vuelos demoraron su llegada, más de seis vuelos afectados por la medida e incomodidades también en las llegadas, fueron algunas de sus consecuencias. El fallecimiento de un pasajero -atribuido posiblemente a la acción de fuerza- fue el hecho más grave que junto a todos los anteriores, vuelven a revivir la importancia de contar con medios alternativos de transporte entre la capital y el aeropuerto.

Actualmente, la conectividad aeropuerto-ciudad depende exclusivamente del transporte público vial a través de buses, transfers o taxis. No existe otro mecanismo de transporte para llegar o salir del terminal aéreo. La falta de medios de transportes es una limitante a las capacidades del aeropuerto y a la calidad de sus servicios, por lo que es un desafío casi inmediato a atender especialmente en casos de contingencias como la recientemente ocurrida.

El bloqueo de los taxistas responde a las medidas de presión que su gremio está realizando al Gobierno para regular (o limitar) los servicios de transporte a través de aplicaciones como Uber o Cabify. Si bien ya en ocasiones anteriores la capital chilena había sufrido manifestaciones por este motivo, es la primera vez que el aeropuerto sufre un bloqueo de gran magnitud que incluye una presunta consecuencia fatal de un pasajero.

En el corto plazo no existen planes para desarrollar medios alternativos de transporte al aeropuerto. El metro o tren ligero no son responsabilidad de la actual concesión del terminal aéreo debido a que no están incluidos en las Bases de Licitación (BALI). Por su parte, el alto costo de las obras dificultan que esta sean asumidas por un privado por lo que una eventual realización debe incluir la participación del Estado como parte de una iniciativa propia o bien a través de privados en un nuevo proyecto mancomunado. 

En mayo el coordinador de Concesiones del MOP, Eduardo Abedrapo, señala que “se está analizando” una solución con EFE o con otros actores privados pero enfatiza que “no se define aún”, mientras que el subsecretario de Transportes, Carlos Melo, agrega que los estudios para extender la red de metro o colocar trenes ligeros muestran que no son rentables socialmente (diario El Mercurio 27/05/2017). Un día antes de la Cuenta Pública de la Presidente Michelle Bachelet, la ministra de Transportes, Paola Tapia, agrega en radio Bío-Bío (31/05/2017), que “ya existen medios para llegar al aeropuerto.” La cartera correspondiente ha reiterado en el aporte que hará el Transantiago como alternativa de acceso al aeropuerto especialmente para los trabajadores. Inicialmente, el servicio de buses urbano de la capital chilena iba a concretar su ingreso en 2015 pero hasta la fecha no se materializa.

Los usuarios suelen calificar la oferta actual de transporte al aeropuerto como insuficiente, poco confiable y cara frente a otras ciudades, especialmente de países desarrollados habitualmente usados para comparar progresos. Específicamente en el caso de los taxis, las críticas suelen ser más significativas por considerar que sus servicios son de alto valor, de mala calidad, desprolijos, sin ocultar la molestia por la presencia de servicios piratas, que pese a los esfuerzos desplegados, la autoridad aún no logra controlar. Por lo mismo, la presencia de las aplicaciones como Uber o Cabify emergen con fuerza como alternativas convenientes y confiables, siendo altamente utilizadas.

La construcción medios alternativos de transportes entre el aeropuerto y la ciudad, ejemplificado en el metro o un tren ligero, es un problema de larga data en la discusión y proyección de las obras públicas en el país. Ningún Gobierno de los últimos años ha asumido la responsabilidad en la materia y prácticamente la han evitado.

Además de las reacciones de la actual administración de Bachelet, bajo el gestión de Sebastián Piñera se indicó que el aeropuerto no tendría metro hasta el año 2045 y que recién hacia 2030 se pensaría en un posible diseño. “No está considerado ni para la primera etapa (2015) ni para la segunda (2030), sino que para la última (2045)”, fue lo que señaló la entonces directora de Aeropuertos del MOP, María Isabel Castillo al diario La Tercera (27/10/2012).

Más allá de la contingencia generada por los taxistas, la concesionaria Nuevo Pudahuel manifiesta la necesidad de desarrollar el aeropuerto de una manera integral. “El aeropuerto de Santiago está creciendo a cifras históricas y debemos prever las necesidad del corto plazo. Sería interesante revisar que nuevos accesos y espacios se pueden desarrollar, como por ejemplo adquirir terrenos aledaños para construir nuevos estacionamientos,” comentan.

En el hipotético caso de haberse construido un medio alternativo de transporte como un metro o tren, probablemente el bloqueo en los accesos se habría mitigado evitando consecuencias mayores a los viajeros, sus acompañantes, tripulaciones y trabajadores. En ese escenario, quizás la muerte del pasajero que se asocia como consecuencia del bloqueo también podría haberse evitado.

La concesión a largo plazo del aeropuerto de Santiago brinda oportunidades al Estado para negociar con la concesión para la realización de nuevas obras adicionales que continúen aportando desarrollo al aeropuerto, así como la posibilidad de coordinar soluciones que complementen el desarrollo de infraestructuras en el largo tiempo. Tomando en consideración los tiempos electorales que se viven la oportunidad existe no sólo para los aspirantes al Gobierno sino que también para la administración actual la que puede dejar encaminada acciones para sus sucesores.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que es URGENTE el tema de un tren liviano al aeropuerto, quizas no asociado al Transantiago, pero si que sea una opcion que sea para llegar al menos al metro.

A modo personal, viajo 2 veces al mes, tomó los transfer que por lo general prestan un buen servicio (en especial el servicio de recogidas), ya que son puntuales, pero los encuentro caros ($8200 desde La Florida), ya que sumando Ida y Vuelta son más de 16mil pesos, casi el valor de medio pasaje en avion (de un trayecto corto)

Anónimo dijo...

A estas alturas no es sorprendente la falta de visión que tienen las autoridades de Chile. Todas piensan para el ayer o como se pueden perpetuar en el poder, lo demás esta relegado a un segundo o tercer plano. Es obvio que el aeropuerto no tiene la obligación de invertir en un sistema de transporte no es responsabilidad de un privado, pero resulta curioso que estos sean los que lideren los llamados para que el Estado reaccione.

Chile perdió completamente el norte y ni los más estatistas se esfuerzan por enmendar el asunto.

Anónimo dijo...

Mientras no haya tren de superficie u otra modalidad que mejore el transporte al aeropuerto, el estado debiera privilegiar la conectividad y en eso uber y sus competidores hacen un trabajo extraordinario. Lástima que los taxistas quieran cuidar su negocio anacrónico y abusivo pero a la larga perderán igual la batalla. Ojalá que se les aplique todo el rigor de la ley por el colapso que ocasionaron y que sea un incentivo para que los usuarios prefieran transportes alternativos.

Anónimo dijo...

Faltó capacidad de reacción de parte de el estado... y mano dura! Es triste decirlo, pero da la impresión que la democracia nos quedó grande.

Anónimo dijo...

Curioso, tuve que tomar taxi en el centro hace un rato. El tipo condenaba a Uber y Cabify, PERO sufrió en carne propia la mafia de los del aeropuerto. Venía llegando del extranjero y primero, los tipos como jotes en la salida a la calle, y discutió porque le cobraban 20 mil pesos por un tramo que a él, trabajando, no le sale más de $ 9.000 (aparte que solo puede dejar pasajeros ahí). Así que les salió el tiro por la culata, entre sus propios colegas.

Anónimo dijo...

Falta una alternativa de transporte hacia el aeropuerto , pero los estacionamientos dejan mucho dinero, el tag a la salida deja mucho dinero,las 2 empresas de buses dejan mucho dinero, los taxis y transfers del aeropuerto dejan muchas lucas.........para que decir, carabineros saca muchas lucas con los partes.........aca todos ganan,menos el municipio y los usuarios. Aca algunas personas opinan que es falta vision del gobierno, otros opinan que falta mano dura .....algo asi como enviar fuerzas de choque y que aumente la violencia. Aunque se tenga un servicio alternativo, creo igual existiran paros y bloqueos aunque no comparto la forma, son movimientos que existen en democracia.