miércoles, 11 de julio de 2018

Boeing establece alianza con Embraer para enfrentar a Airbus y su A220 en un nuevo escenario para los aviones regionales

Por Ricardo J. Delpiano

Boeing Embraer (Boeing Twitter)
Foto: Boeing
Como una respuesta directa a la colaboración que Airbus y Bombardier han establecido para el programa CSeries, hoy rebautizado como A220, Boeing y Embraer llegan a un acuerdo para el establecimiento de una nueva cooperación industrial. De esta manera, las cuatro primeras fábricas de aviones del mundo dan muestras de un nuevo proceso de consolidación de la industria, así como una nueva forma de atender y comercializar los aviones regionales a un menor riesgo en un mercado en transición.

La alianza entre Boeing y Embraer es un acuerdo de negocio conjunto (JBA, por sus siglas en inglés) formada por la división de aviación comercial y de servicios de la firma brasilera con la división de operaciones de desarrollo comercial, producción, marketing y servicios integrales de la estadounidense. Como se trata de un JBA, la figura que se crea no es vinculante con una participación por parte de Boeing del 80% mientras que el 20% restante en manos de Embraer.

“Con esta asociación estratégica nos posicionaremos de forma óptima para generar un valor significativo para los clientes, los empleados y los accionistas de ambas compañías, al igual que para Brasil y Estados Unidos”, afirma Dennis Muilenburg, presidente del Consejo de Administración, CEO y consejero delegado de Boeing. “Esta importante colaboración encaja claramente con la estrategia a largo plazo de Boeing de invertir en crecimiento orgánico y aportar valor a los accionistas, y se complementa con acuerdos estratégicos que promueven y aceleran nuestros planes de crecimiento”.

Para el presidente de Embraer, Paulo Cesar de Souza e Silva, el acuerdo con Boeing “creará la colaboración estratégica más importante en el sector aeroespacial, fortaleciendo el liderazgo de ambas compañías en el mercado mundial”. Estima que la combinación de los negocios generará un círculo virtuoso para potenciar las ventas y producción, mismas que ayudarán a dar sostenibilidad los proyectos actuales y futuros.

Según declaran las empresas, la operación valora el 100% de las operaciones de aviación comercial de Embraer en US$4.570 millones y un valor de US$3.800 de Boeing. Las estimaciones de ambas incrementarán el beneficio por acción del fabricante estadounidense a partir del año 2020 y generará sinergias en costos por US$150 millones anuales sin considerar impuestos a partir del tercer año.

El JBA que se propone se entiende como parte de la evolución de la colaboración que Boeing y Embraer han mantenido por 20 años, pero está directamente impulsada por las consecuencias que genera la asociación de Airbus con Bombardier anunciada a fines de 2017 y materializada el 1º de julio del presente año. Mientras la fórmula europea-canadiense es más equitativa, el mecanismo de cooperación escogido estará dirigido por Boeing, que tendrá el control operacional y de gestión de la nueva compañía que estará basada en Brasil.

La nueva firma resultante bajo el JBA estadounidense brasilero trabajará para atender la demanda de los llamados “aviones regionales” los que se integran al resto de la cartera de aeronaves. De esta manera y al igual que Airbus lo hace con Bombardier, Boeing ingresa indirectamente al segmento de la aviación regional ofreciendo aparatos desde los 70 hasta los 450 asientos.

Tras haber definido una carta de intenciones, en los siguientes meses ambos fabricantes avanzarán en los detalles financieros y operativos de la negociación estratégica, así como en las negociaciones de los contratos definitivos. Como todo JBA, el acuerdo debe tener el visado de los accionistas y las autoridades reguladores de los respectivos países, incluido el Gobierno de Brasil, además de otras condiciones habituales propios de este tipo de acuerdos financieros. De no existir inconvenientes, se estima que la asociación podría materializarse a fines de 2019, entre 12 y 18 meses después de la firma de los acuerdos definitivos. Asimismo, la cooperación de Boeing y Embraer consideran un nuevo JBA en el ámbito de la defensa para promover y desarrollar nuevos mercados y aplicaciones para productos y servicios en esa área comenzando con el KC390, cuyo posicionamiento en el mercado ha estado bajo lo esperado y con ciertos inconvenientes.

Las dos partes indican que la operación no afectará a las previsiones financieras de 2018 de Boeing y Embraer, ni, en el caso de Boeing, a la estrategia de utilización de tesorería o al compromiso de devolver prácticamente el 100% del flujo de caja libre a los accionistas.

El JBA Boeing – Embraer como la asociación Airbus y Bombardier se interpretan como una fórmula interesante con la cual los fabricantes de los “aviones regionales” intentan mantener y generar viabilidad para sus proyectos bajo el alero de los constructores más grandes. Para Airbus y Boeing, este tipo de asociaciones les permiten ingresar a un mercado que antes no atendían mediante un riesgo bajo ya que no necesitarían producir un nuevo modelo de aviones si decidiesen entrar en ese segmento.

Airbus A220-300 en vuelo (Airbus)
Foto: Airbus 
En este proceso, el fabricante europeo toma la delantera por realizar la primera medida e integrar el avión canadiense a su cartera de productos. Previo al Salón Aeronáutico de Farnborough, que inicia la semana entrante y en el cual se esperan importantes pedidos, Airbus hace estreno del A220 luciendo la identidad corporativa característica.

La ahora familia A220 incluye dos modelos, el A220-100 y el A220-300, que antes fueron conocidos con el nombre de CSeries (CS100 y CS300, respectivamente) de Bombardier. Como se ha indicado previamente, los nuevos aviones están en el segmento de 100 a 150 asientos y llegan como un complemento a la familia A320, que por la evolución de la demanda ha evolucionado a un intervalo superior entre los 150 a 240 asientos.

A nivel general, las aeronaves con una capacidad inferior a los 150 asientos y específicamente bajo los 100 asientos, viven un momento de transición considerando el desarrollo de rutas medias, el crecimiento del mercado y la búsqueda de una mayor sostenibilidad de los negocios por parte de los operadores aéreos, dentro de lo cual se incluye también la homogeneización de las flotas. En ese sentido, se entiende que proyectos de nuevas generaciones de aeronaves hayan tenido un resultado más lento a lo inicialmente esperado y por lo mismo apelan a la consolidación con los mayores fabricantes para fortalecer las iniciativas comerciales que den viabilidad a los proyectos para un segmento necesario pero con desafíos pendientes según las condiciones de cada mercado global. Por ahora el primer logro está materializado con la orden por parte de JetBlue por 60 A220-300 para reemplazar a los Embraer ERj190 que opera. 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Y Boeing como rebautizaría al Embraer 717?.

Anónimo dijo...

El 717 existe...son los dc-9 después de la fusión con McDonnell Douglas

Alberto Kamel dijo...

Esto terminó de sepultar a los a 318

Anónimo dijo...

Solo añadir que el Boeing 717 original, corresponde a la variante militar C-135 de la USAF y sus iteraciones (KC-135, RC-135, etc.)