sábado, 13 de julio de 2019

ANAC Argentina firma memorándum con DGAC Chile para abrir oportunidades históricas para el intercambio de aviones en líneas aéreas

Por Ricardo J. Delpiano

Avión neutro B767 (S.Blaise)
Foto: S.Blaise
Con el objetivo de atender las necesidades de las líneas aéreas pos de asegurar la conectividad del país, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) de Argentina ha firmado un memorándum para la vigilancia de la seguridad operación con la Dirección General Aeronáutica Civil de Chile (DGAC). El documento es la antesala para un acuerdo entre ambos países que abriría la puerta a sus respectivas líneas aéreas intercambiar aviones y de esta manera conseguir mayores eficiencias operacionales.

“Este acuerdo es firmado con el objetivo de concretar acciones que fomenten, faciliten y simplifiquen las operaciones de aeronaves de un Estado en el espacio aéreo del otro, con el objetivo de desarrollar la actividad y las relaciones aeronáuticas entre ambos países”, declara ANAC en un comunicado.

La autoridad aeronáutica argentina destaca que el memorándum contribuye a la coordinación de la fiscalización que realizan las entidades competentes de ambos países en el control de operaciones de las aeronaves de los operadores autorizados por cada Estado para el transporte aéreo de pasajeros, carga y correo. Desde Argentina, agregan que los dos países facilitan la cooperación técnico-operacional entre las líneas aéreas.

La principal característica es que el memorándum para el acuerdo abre oportunidades para que las líneas aéreas argentinas puedan utilizar aeronaves con matrícula extranjera, en este caso de Chile (CC-), tal como lo solicita LATAM para su filial argentina ante la entrada en vigencia de nuevo requerimiento para operar en los Estados Unidos. Cabe recordar que, a partir del 1º de enero de 2020, la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) exige que todas las aeronaves que vuelen en espacio aéreo estadounidense dispongan equipos ADS-B.

En ese sentido, la autoridad argentina es clara. “Este acuerdo puede ser un primer paso hacia ese pedido de alquilar aviones para que los vuelen tripulaciones argentinas, pero todavía ANAC no dio la autorización a LATAM para que lo haga. Este pedido está siendo evaluado”.

Si bien todavía se requiere la firma del acuerdo correspondiente y la aprobación del pedido, la posibilidad de que se autorice el intercambio de aviones para las líneas aéreas argentinas representa un punto de inflexión en la historia de la aviación de ese país. Hasta ahora, la normativa argentina exige que todos los operadores que cuenten con un Certificado de Explotación de Servicios Aéreos (CESA) –equivalente al AOC- deben operar con equipos registrados en Argentina (LV-), atender sólo rutas en el país o que conecten a este con terceros y sean operados o atendidos con personal argentino. Por consiguiente, se impide la rotación de aeronaves con otras empresas y en terceros países.

LATAM apela a esta necesidad como fórmula para asegurar la operación de la ruta Buenos Aires (EZE) – Miami, además de conseguir mayor eficiencia en las operaciones que realiza en toda su red, en este caso con equipos Boeing 767-300ER. De ser autorizada, la filial argentina de esta compañía podría recibir equipos más modernos que operan en el Perú bajo el mismo mecanismo de intercambio de aviones con Chile, permitiendo que sus pasajeros puedan acceder a nuevos productos como las nuevas cabinas que están siendo instaladas en esta flota.

Si bien LATAM sería la primera beneficiada con la histórica medida, otras compañías argentinas también podrían también ser favorecidas, especialmente aquellas con proyecciones continentales. Tal es el caso de JetSMART que, si bien posee una flota de tres aviones con registro argentino (LV-), podría hacer uso de este beneficio para incrementar la eficiencia en sus operaciones chilenas y argentinas, requerir reemplazo de material en forma inmediata en caso de mantenimiento o contingencia o incrementar capacidad de ser necesario.

El uso de aeronaves con registro extranjero no implica que tripulaciones o personal técnico argentino vean afectados sus puestos de trabajo, ya que el beneficio sólo guarda relación con el material de vuelo. En el caso de LATAM, por ejemplo, la compañía asegura que los vuelos seguirán siendo realizados por tripulaciones argentinas y atendidos por personal técnico de ese país. La línea aérea tiene el apoyo de sus trabajadores y de la Cámara de Compañías Aéreas Argentinas (JURCA).

De alcanzarse un acuerdo, este también debiera tener los mismos beneficios en Chile, pero su visualización no sería significativa dado que la normativa chilena permite que las líneas aéreas utilicen aeronaves registradas en otros países, siempre y cuando, acrediten la documentación y posean los estándares técnicos exigidos por DGAC. Anteriormente, compañías como la desaparecida PLUNA, LATAM y recientemente, JetSMART, han utilizado equipos registrados en el extranjero en vuelos domésticos.

Pese a lo auspicioso del escenario, todavía falta un punto que tanto la industria aérea como las autoridades políticas de Argentina deben sortear en todo lo que respecta a la posición de los gremios aeronáuticos, los que tradicionalmente han manifestado posiciones contrarias a cualquier medida que implique una liberalización de los cielos. Pese a un cierto quiebre que podría haber ante el requerimiento de pilotos de LATAM Argentina, la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) puede responder con medidas de fuerzas directas o indirectas en un intento de medir fuerzas con el actual gobierno en medio de un ferviente ambiente electoral.

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